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Un inmenso castillo y sus tradiciones

Mayo 10, 2009

 

Peake, su dibujos y personajes sobre una versión de Gormenghastde

Peake, su dibujos y personajes sobre una versión de Gormenghast

Últimamente hemos estado apenas atisbando, con los ojos del imaginario, en algunas novelas con temáticas futuristas, o imbuidas en un cierto grado de avance tecnológico, dejando clara le diferencia entre las historias con planteamientos basados en la lógica científica y las que se basan en mayor medida sólo en una fértil imaginación; y precisamente ahora retomaremos la temática que es catalogada como fantasía, que abarca desde un sable lasser, sí, hasta una rudimentaria espada corta de acero común, para ser más certeros. Para ser bella, la dama fantasía no necesita detenerse demasiado tiempo a analizar todas las justificaciones, no necesita bases científicas. Mervin Peake, es uno de mis autores favoritos elegido para comenzar a internarnos en el imaginario pues su literatura encierra una fórmula poderosa que nos proyecta imágenes muy reales, de tan claras que nos las presenta. Escritor e ilustrador, su más grande obra, al menos para mí hasta ahora, es una increíble trilogía de fantasía que nos devolverá esa capacidad de asombro perdida. ¿Es que siempre necesitamos de razas mágicas con capacidades sobrehumanas y pistolas de neutrinos? ¿Cuánto tiempo tiene que no nos sorprendemos de un castillo, de una talla en madera, de las aves, de los gatos? Gormenghast es el nombre de esta trilogía, y el nombre del lugar donde transcurre, un inmenso y laberíntico castillo, y Groan, el nombre de la dinastía que lo ocupa desde tiempos inmemorables. El septuagésimo séptimo, Titus Groan, es el protagonista y el título de éste primer libro, donde realmente él mismo aparece muy poco, pues comienza precisamente con su nacimiento y con los primeros rituales que le tocan en turno como nuevo sucesor real. Los rituales son más que una tradición en Gormenghast, son lo principal; prácticamente incontables, son el esqueleto no tan inmaterial que sostiene cada una de sus piedras. Cada uno de ellos le confiere sentido a todo, seguirlos es una concienzuda labor diaria; el castillo esta lleno de sirvientes y uno de los de más alto rango es el Maestro del Ritual, encargado de llevarlo a cabo, y de su conocimiento y empeño depende mucho del éxito que se vaticina. De tal forma, el día está lleno de rituales, algunos aparentemente más inútiles que otros, pero para cada cosa hay un proceder determinado, confinado detalladamente en alguno de los vastos volúmenes donde se conservan las instrucciones precisas para llevarlos a cabo, y que han sido seguidas al pie de la letra por todas y cada una de las generaciones de la familia Groan, como dije anteriormente, la única que siempre ha habitado dentro de esos majestuosos y  hasta cierto punto bizarros muros. Uno de estos rituales, tal vez uno de los principales, tiene que ver con los habitantes que viven fuera de sus murallas, pegados a ellas de hecho, como lapas sobre la piedra. El pueblo de los tallistas brillantes está lleno de talentosos artistas que año tras año compiten por crear la talla en madera más hermosa, que es expuesta en una sala especial para tal fin al interior de los muros del castillo, ganando su autor el derecho a pasearse por sus azoteas en las noches de luna llena. Un lugar extraño sin duda, pero muy probablemente así podríamos parecerle nosotros también a cualquiera que nos observara desde afuera, desde allá. En éste primer libro no hace falta que Titus sea más que un bebé, pues todos y cada uno de los demás personajes nutren la historia de una magia tal, y resultan tan indispensables, que sin recurrir a grandes magos ni a excedidos efectos, al final comprendemos que de hecho Titus está presente desde la primera página hasta la última. De verdad recomendable; Peake nos lleva de la mano por un mundo fantástico hecho de detalles más que de sucesos sorprendentes. De todos sus personajes vale la pena hablar, como de su madre, lady Gertrude, a quien diariamente la visitan los pájaros hasta su camastro en su polvorienta habitación, y quien tiene un habitáculo especial de muros azules donde viven sus cientos de gatos blancos. Seguiremos hablando después de ésta fantástica serie y de éste magnífico autor. Espero tengan suerte en encontrar el libro. Gracias al Mordyn, mediano de Velory por habérmelo facilitado un dia…

Mas allá de la vieja tierra o después del Gran Error

Mayo 4, 2009

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No es mucho realmente lo que uno puede alcanzar desde su propia trinchera, al menos no cuando no se tienen todos los recursos a la mano, pero lo poco que puedes encontrar aquí responde a mis alcances en todos los sentidos, así pues, la idea es que en estas entregas abordemos poco a poco al imaginario, acercándonos desde la literatura y sus autores, comenzando por la fantástica, y bueno, todo aquello que de alguna manera lo alimenta provocando esas “imágenes” que lo definen.

Si creemos en best sellers, si gustamos del cine e incluso de alguna buena serie televisiva, entonces tal vez no nos suene demasiado extraño pensar en la ciencia ficción como en la hija nerd de la fantasía; de la misma forma tal vez estemos más abiertos a leer a autores como Eoin Colfer del que ya hemos hablado un poco, por traer a colación a escritores que no están bien definidos como de ciencia ficción pura, pero que usan cierto tipo de tecnología en sus historias. Colfer es uno, George Lucas es otro, y si la mayor parte de la gente que consume estas imágenes producidas por “la literatura fantástica” no está equivocada, podemos decir que no se trata de otro entretenimiento más producto de la televisión o de su reinado absoluto sobre el imaginario. Resulta obvio, existe el dilema de la calidad cuando se trata de algo popular.

La ciencia no siempre está presente pues, cuando se trata de hacer ficción condimentada con lassers y naves de desplazamiento en el vacío, fuera o dentro del planeta. Espero luego, con más calma, poder llevar a cabo de buena manera mi acercamiento a la ciencia ficción que sí lleva una semilla de realidad en efecto y no sólo un asomo de ella. La promesa se mantiene con algunos autores más que con otros, la NASA ha incorporado algunos conceptos obtenidos de la ciencia ficción a algunos de sus proyectos de investigación. StarWars no es precisamente el caso, al menos no oficial, ya que de primera vista, unos sables lasser resultan más fantásticos que científicos, y aún así, hay quienes se dicen abducidos y confirman muchas de las cosas que aparecen en la saga. Las espadas, o sables, con todo siempre serán más un referente de otro tipo de historias, más de caballeros y dragones antes que de viajes por el espacio y midiclorianos. Incluso las obras de Asimov, con su estricto rigor científico, terminan siendo hijas adoptivas de su tía madre, la fantasía. En general podemos atrevernos a decir que la literatura, sea novela histórica o novela negra, hunde su raíz en la Ficción; la cuál, al menos en mi particular genealogía, resulta ser la hermana melliza de la fantasía, es un embrollo difícil de dilucidar en realidad, se parecen tanto que las confunden, ellas se aprovechan de esa ventaja, al final por las venas de ambas, ficción y fantasía, corre la misma sangre. De tal suerte en realidad la literatura es hija de ambas. Las dos pueden abarcarlo todo, pero ahí donde una se va cuidadosa, es justo donde la otra hace un despilfarro.

Dan Simmons no es tan popular como Colfer o Rowling, pero no necesita de multitudes, sobre todo cuando las multitudes no distinguen muy bien lo que consumen. Una de sus obras magnas es una gran tetralogía de ciencia ficción, Los Cantos de Hyperion, en donde se nos muestra a una humanidad llevada a los límites de su civilización. Sus orígenes si bien inciertos, parecen remontarnos a este mismo planeta al que todavía llamamos tierra, al menos antes de que se destruya, pues eso es lo que precisamente sucede como planteamiento fundamental de ésta historia. Planteada en el futuro, o al menos en una de sus versiones paralelas, desarrolla éste tema, que es uno de los más recurrentes, por no decir obligados, del “popular” género; pero como pocos de inmediato nos traslada, y nos instala ahí. No crean que el libro se les acabará en un día o dos, como sucede por ejemplo con las entregas de Colfer, que transcurren como si estuviéramos mirando, con los ojos del imaginario desde luego, una buena serie de dibujos animados, existe incluso una novela gráfica de Artemis. Mas bien, lo que hace Simmons es para degustarse con paciencia. Hyperion ganó el premio HUGO en 1989, es el nombre del primer libro, es el nombre de una luna (con forma de papa) de Júpiter y es el título de un poema Keats de donde el Poeta, uno de los protagonistas, halla la inspiración para designar a ese momento de la conciencia humana que es alcanzado en esos tiempos. Para darles por ahora una idea, a lo largo de la tetralogía veremos una vieja iglesia romana que extiende su dominio por entre las estrellas, un mítico Avatar, una especie de golem o robot de metal que siembra destrucción y pánico, una raza inhumana extraterrestre, un mismo río que recorre varios planetas, y aún la promesa de una Mesías. Por ahora sólo espero haber vuelto a despertar su curiosidad, seguiremos hablando de Hyperion posteriormente, por cierto si lo buscan en las librerías actualmente es casi seguro que lo podrán hallar, afortunadamente no es tan difícil de conseguir.  Regresaremos después a Simmons y a Hyperion, por ahora que nos baste habernos acercado un poco.

…una tierra, pero media.

Diciembre 20, 2008

collage homenaje al maestro y a su tierra media“Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo, Siete para los Señores Enanos en casas de piedra…” Las dos primeras frases que encierran con la perfección geométrica de un anillo, la historia y la profecía del anillo único, hechura del señor oscuro; además de ser lo primero que leemos antes que otra cosa en La comunidad del anillo, e igualmente las primeras imágenes que podemos ver en el largometraje de Peter Jackson. No podíamos hablar de literatura fantástica sin terminar llegando a J. R.. R.. Tolkien, por eso nos detendremos a hablar un poco de uno de sus pueblos, los enanos, en ésta séptima y simbólica entrega. Los enanos son una creación directa de Aüle, e indirecta del mismo Tolkien, como los elfos y los hobbits, cada uno con su propio sino, conferido en el momento de nacer a la luz como razas de bípedos pensantes. Aunque el folklor europeo ya tuviera sus propios elfos y duendes, incluso un anillo de los nibelungos, es él quien retoma estos mitos y figuras volviéndolas literalmente a hacer, cuando sucede la creación de la Tierra Media. Son los elfos los primeros nacidos, que al despertar a la conciencia de su existir bajo la luz de las estrellas, quedan prendados de su tenue luz y por esa razón siempre han mirado al cielo estrellado con tanta dulce melancolía cantándole a Elbereth. También son llamados hijos mayores de Ilúvatar, El Dios único, y ésta sea tal vez la razón que fundamenta su carácter refinado, siempre en busca de lo armónico, propio de los inmortales. Pero el pueblo del que hablamos ahora no es contado entre los Hijos de Ilúvatar aunque él mismo haya terminando confirmando y aceptando su existencia al adoptarlos. Los enanos, creados por la impaciencia en secreto bajo las montañas, son criaturas de un carácter distinto, constantes y orgullosos, manufacturados por Aüle para no dejarse vencer por Melkor el oscuro, otro de los Ainur o semidioses que participan en la sinfonía de la creación; cortos sólo en estatura, a pesar de tener un destino final incierto en el trazado que comienza y termina en Amán, en las grandes cámaras de Valinor, lugar donde viven los dioses, juegan un papel importante en las historias de la Tierra Media, y llegan a desarrollarse y construir vastas estructuras y preciosas artesanías y joyas, parecidos en su dominio de lo material y de la sustancia, a Aüle, uno de los más poderosos Valar, señor de las artes y esposo de Yavanna. Físicamente no son inmortales como los elfos pero si longevos como pocos hombres, llegando a vivir 250 años en promedio. Ya el simple hecho de imaginar como son elaborados por Aüle es fantástico, y aunque esa escena no es muy clara en los escritos de Tolkien si hay muchas otras donde su participación es decisiva. Tras su creación los primeros siete padres durmieron hasta el despertar de los elfos, y a partir de ahí el pueblo de los enanos siempre conservó esa división en siete pueblos. Hubo un tiempo donde tuvieron su propio esplendor pero su número menguó a lo largo de las Edades, forma en la que se contabiliza el paso del tiempo en eras sobre la Tierra Media; resistentes como la piedra, robustos, al quedar bajo la tutela de Iluvatar son justos por naturaleza y honestos, pero reservados y a veces un poco hoscos. Diestros con las hachas, aunque no son demasiado amistosos con otras razas, tampoco son violentos si no hay injusticia, pero por lo general prefieren no entrometerse ni que otros se entrometan. Desde luego tienen su propia lengua y sus propios estilos en las artes. Se sabe que sus juguetes, como todas sus creaciones eran elaborados con una destreza sin igual. Con sus construcciones lograron proezas tales que incluso desafiaron a la naturaleza que dominaban, como en el abismo de Moria, donde despertaron al demonio, pero ya hablaremos de eso después. Encontrarán todo ésto en el Silmarillion publicado por su hijo, o en la guía completa de la Tierra Media de Robert Foster, o bien si leen desde el hobbit, como sea, acercarse a Tolkien es acercarse a la crema y nata de la literatura fantástica, yo creo que uno de los más completos para hablar de la dama fantasía, y sin duda uno de mis favoritos de siempre, con seguridad el más grande, sentido por nuestro círculo casi como un abuelo, léanlo cuando puedan.

un fragmento de la tierra en el cielo

Diciembre 20, 2008
imágen compuesta de varias fuentes gracias a todos foto de Byllie Cutchen

imágen compuesta de varias fuentes gracias a todos foto de Byllie Cutchen

Arthur C. Clarke era hasta éste año uno de los autores de ciencia ficción vivos de mayor importancia mundialmente, pero precisamente éste año se nos adelantó, sin duda otro de los grandes que nos dejan, todavía recuerdo el día que dejó su cuerpo en la tierra, pero no nos pongamos tristes, de hecho cuando escribí esto aún no nos había dejado, precisamente unos días antes, por ahí del 5 de Marzo, en fin, su espíritu seguro está en algún lugar mejor del infinito….

Clarke, como lo hizo Asimov en su momento, aporta una base más sólida, más cercana a la realidad. Algunos de sus planteamientos siguen resistentes al paso de los años, y tal vez muchos logren incluso perpetuarse, desde el estricto punto de vista científico, que es raíz y tronco de sus historias. Hasta sus licencias poéticas son menos caducas. Con todo, la literatura de cualquier clase siempre tomará lugar en el imaginario, territorio donde la fantasía es la reina. Clarke es conocido sobre todo por su novela y guión de la película de Kubrick, Odisea 2001, y desde luego, toda la secuela. Una de sus novelas no tan populares y de las primeras, es Claro de Tierra, en referencia al “claro de luna”, pero ahora en un curioso sentido invertido, pues es desde la luna donde puede apreciarse a la tierra, esa gran canica azul, iluminada por el sol y suspendida en el firmamento oscuro. Aunque sus personajes prácticamente no se repiten  o conectan de una novela a otra, por lo regular nos quedamos con la impresión de que todas ocurren en lugares o bajo circunstancias muy similares. En claro de tierra ya somos capaces, la humanidad pues, de establecer una colonia en la luna; y no sólo en nuestro blanco satélite, también en otros planetas de hecho. A diferencia de otros como Simmons que nos mantiene al borde sin importarle mucho la dosis de violencia que la historia necesite, Clarke, con más sutileza, nos remonta sólo con la amenaza, sin tener que incurrir tempranamente al hecho mismo para apabullarnos, incluso a pesar de tener su momento más álgido cuando está a punto de desatarse una guerra de proporciones serias, desde luego guardadas las distancias con nuestras más avanzadas y mortíferas armas actuales, entre la tierra y la federación, que está formada por todos aquellos hombres que viven y han nacido en otro planeta. El protagonista es un contador y no un aventurero de acción, quien es enviado como un agente encubierto para ver que tanto puede averiguar del espionaje al interior de esta base. A Sadler (el apellido de nuestro protagonista) no parece agradarle mucho en un principio su misión ni aún cuando significa que tendrá el privilegio de vivir y consumir su parte de los recursos disponibles en el interior de esa fantástica, y por demás común esfera, pues a pesar de lo difícil que resulta mantenerla, en su interior existe todo lo necesario para que sea posible un estilo de vida lo más parecido a la vieja tierra. Llega encubierto en su misma profesión, si así cabe decirlo pues además así resulta más natural su intromisión, y habita por un tiempo esa elitista ciudad que la tierra se ha construido inmediatamente fuera de ella. Ya ustedes verán qué es capaz de averiguar, pues como siempre, el rumor es el mismo por el que empiezan todas las guerras, la ambición; se maneja que de verdad existen yacimientos de metales pesados en el subsuelo lunar, y esto resulta vital hablando en términos de recursos, sobre todo para una federación hambrienta de los mismos; a pesar de todo la tierra sigue siendo un planeta afortunado, casi privilegiado al contar con tantos depósitos que a la postre fueron los mismos que posibilitaron su desarrollo. Parece que resulta lo mejor para el lector común que el protagonista sea un contador pues de ésta forma las cosas las podemos ver a través de un de un filtro, que nos es más asequible, más familiar. Ya veremos más de éste autor, interesante más allá de sus vaticinios inmediatos, ya pasó el año 2001, y cada vez estamos más cerca del 2010, y el tiempo vuela y ya vendrá un 2031…

La tierra, hueca, o por lo menos agujereada…

Julio 27, 2008
humor ingenioso, lectores jovenes e infantiles

humor ingenioso, lectores jovenes e infantiles

Esta ocasión vamos a hablar de otro título de bastante éxito en el reino unido, y no, no se trata aún del mediático Harry Potter. Artemis es también un niño en su camino a la adolescencia, pero a diferencia de Harry, éste no desea el máximo poder en el manejo de la magia, más bien tiene otros deseos, un tanto más… mundanos. Entra a las estadísticas de los niños genio, y tal vez hasta sale de ellas cuando logra descifrar, y hasta dominar el lenguaje de las criaturas del submundo, las míticas razas feéricas como duendes, enanos, elfos, goblins, etc. Más no lo hace para obtener sus poderes mágicos, o para conocer sus secretos, lo único que él busca, lo único que a él le interesa, desde el principio, es obtener su oro, simple y llanamente. El autor, Eoin Colfer dota de una inteligencia práctica, rozando con la criminal en todo momento, a Artemis Fowl, nombre de éste no tan inocente protagonista, y título de la primera de las novelas de la serie. Nos lo muestra como un infante terrible, un pequeño pero no por ello menos peligroso delincuente que gracias a la inmensa y mal habida riqueza de su familia es como puede tener la suficiente preparación, y sobre todo, los medios necesarios al alcance de la mano, para poder llevar a la acción sus oscuras cavilaciones. De la misma manera que los libros de Potter se suceden en un serial que tiene su escenario raíz en la tierra, las aventuras de Fowl se desenvuelven en grandes capítulos que son cada una de sus novelas, cuya acción sucede sobre esta tierra, comenzando en su superficie de internet y microondas, hasta llegar a su mismo corazón, de presiones inmensas y magma ardiente; curiosamente, al parecer, de los pocos sitios impensables para buscar la casa secreta, el refugio de la gente pequeña, pues como todavía muchas personas hoy en día dicen, ellos existen, pero lo que menos desean es que descubramos eso. Aniquilando su conciencia, usando la sangre fría y una cínica máscara de un gesto inmutable, el niño de escasa altura, cuenta con la ayuda de su inmenso tutor y guardaespaldas, “Mayordomo”, para darse a la tarea de cazar a una de éstas criaturas consideradas mágicas. Una vez que logran hacerse con el libro que contiene los secretos de éste pueblo mágico, Fowl va desarrollando paso a paso un plan cuidadoso, pero no por ello menos arriesgado, hasta que logra capturar a una éstas pequeñas criaturas, quien en efecto, porta “una especie de alitas” a su espalda, pero que no por ello podría ser tan fácilmente considerada “un hada”. El folklore de muchas civilizaciones casi siempre termina haciendo referencia a éstos seres, y como iremos viendo éstas criaturas han poblado desde siempre las historias de ésta corriente y fuente, la literatura fantástica. Una vez, el maestro, Tolkien, decidió tomar en sus manos al folklore y logró convertirlo en otra cosa, algo suyo desde luego, pero algo que tenía su propia coherencia. Colfer ha logrado encontrar la suya propia también y en ella, esas criaturillas viven bajo la corteza terrestre. Irlandés, proviene además de un sitio en especial admirador de estos mitos, pues hasta se sabe que, por ejemplo, algunos de ellos en cierto momento se detentaron como descendientes directos del pueblo feérico, sí, el mismo al que pertenecen las hadas. Sin tentarse el corazón a riesgo de echarlo todo a perder, Fowl pide una tonelada de oro por el rescate de su presa, quien es capturada sólo gracias a que ahora sabe que éstas criaturas deben llevar a cabo un ritual en el bosque para recargarse con sus poderes mágicos, así como otros detalles que le permiten jugar siempre con la delantera en ésta osada aventura, pues no tardamos en ver que, tampoco el pueblo feérico esta integrado precisamente por bondadosas haditas translúcidas con alitas de mariposa que cumplen deseos, es decir, que tal vez una de las razones principales por las que hasta ahora se han mantenido en secreto, es por su avanzada tecnología, que les permite entre otras cosas, habitar el núcleo terrestre, por no citar sus mortíferas armas!… El músico preferido de Eoin Colfer es David Bowie, su libro preferido, El Señor de las Moscas. Leerlo puede resultar ameno a pesar de ser considerada una novela para gente joven, puede resultar, interesante.