“Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo, Siete para los Señores Enanos en casas de piedra…” Las dos primeras frases que encierran con la perfección geométrica de un anillo, la historia y la profecía del anillo único, hechura del señor oscuro; además de ser lo primero que leemos antes que otra cosa en La comunidad del anillo, e igualmente las primeras imágenes que podemos ver en el largometraje de Peter Jackson. No podíamos hablar de literatura fantástica sin terminar llegando a J. R.. R.. Tolkien, por eso nos detendremos a hablar un poco de uno de sus pueblos, los enanos, en ésta séptima y simbólica entrega. Los enanos son una creación directa de Aüle, e indirecta del mismo Tolkien, como los elfos y los hobbits, cada uno con su propio sino, conferido en el momento de nacer a la luz como razas de bípedos pensantes. Aunque el folklor europeo ya tuviera sus propios elfos y duendes, incluso un anillo de los nibelungos, es él quien retoma estos mitos y figuras volviéndolas literalmente a hacer, cuando sucede la creación de la Tierra Media. Son los elfos los primeros nacidos, que al despertar a la conciencia de su existir bajo la luz de las estrellas, quedan prendados de su tenue luz y por esa razón siempre han mirado al cielo estrellado con tanta dulce melancolía cantándole a Elbereth. También son llamados hijos mayores de Ilúvatar, El Dios único, y ésta sea tal vez la razón que fundamenta su carácter refinado, siempre en busca de lo armónico, propio de los inmortales. Pero el pueblo del que hablamos ahora no es contado entre los Hijos de Ilúvatar aunque él mismo haya terminando confirmando y aceptando su existencia al adoptarlos. Los enanos, creados por la impaciencia en secreto bajo las montañas, son criaturas de un carácter distinto, constantes y orgullosos, manufacturados por Aüle para no dejarse vencer por Melkor el oscuro, otro de los Ainur o semidioses que participan en la sinfonía de la creación; cortos sólo en estatura, a pesar de tener un destino final incierto en el trazado que comienza y termina en Amán, en las grandes cámaras de Valinor, lugar donde viven los dioses, juegan un papel importante en las historias de la Tierra Media, y llegan a desarrollarse y construir vastas estructuras y preciosas artesanías y joyas, parecidos en su dominio de lo material y de la sustancia, a Aüle, uno de los más poderosos Valar, señor de las artes y esposo de Yavanna. Físicamente no son inmortales como los elfos pero si longevos como pocos hombres, llegando a vivir 250 años en promedio. Ya el simple hecho de imaginar como son elaborados por Aüle es fantástico, y aunque esa escena no es muy clara en los escritos de Tolkien si hay muchas otras donde su participación es decisiva. Tras su creación los primeros siete padres durmieron hasta el despertar de los elfos, y a partir de ahí el pueblo de los enanos siempre conservó esa división en siete pueblos. Hubo un tiempo donde tuvieron su propio esplendor pero su número menguó a lo largo de las Edades, forma en la que se contabiliza el paso del tiempo en eras sobre la Tierra Media; resistentes como la piedra, robustos, al quedar bajo la tutela de Iluvatar son justos por naturaleza y honestos, pero reservados y a veces un poco hoscos. Diestros con las hachas, aunque no son demasiado amistosos con otras razas, tampoco son violentos si no hay injusticia, pero por lo general prefieren no entrometerse ni que otros se entrometan. Desde luego tienen su propia lengua y sus propios estilos en las artes. Se sabe que sus juguetes, como todas sus creaciones eran elaborados con una destreza sin igual. Con sus construcciones lograron proezas tales que incluso desafiaron a la naturaleza que dominaban, como en el abismo de Moria, donde despertaron al demonio, pero ya hablaremos de eso después. Encontrarán todo ésto en el Silmarillion publicado por su hijo, o en la guía completa de la Tierra Media de Robert Foster, o bien si leen desde el hobbit, como sea, acercarse a Tolkien es acercarse a la crema y nata de la literatura fantástica, yo creo que uno de los más completos para hablar de la dama fantasía, y sin duda uno de mis favoritos de siempre, con seguridad el más grande, sentido por nuestro círculo casi como un abuelo, léanlo cuando puedan.